ANMAT prohibió la venta de salsa de tomate libre de gluten marca Profecía

Fuente: ANMAT – https://www.argentina.gob.ar/noticias/anmat-prohibe-el-producto-rotulado-como-salsa-de-tomate-libre-de-gluten-marca-profecia (publicado el 13 de junio)
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Lo que me pasó a mí con un producto “seguro”
Voy a ser sincera: cuando vi la noticia de ANMAT sobre la salsa de tomate Profecía, sentí ese cosquilleo en el estómago que conozco bien. No es la primera vez que pasa. Y ojalá fuera la última.
Me acuerdo de una tarde, hace unos años, en un supermercado de Mendoza. Estaba ayudando a una paciente, Laura, a armar su lista de compras. Ella había sido diagnosticada hacía tres meses y todavía estaba en esa etapa donde todo da miedo. Revisábamos juntas cada etiqueta, una por una. Llegamos a la góndola de salsas. Laura agarró una marca conocida, la dio vuelta, y me dijo: “Mirá, acá dice ‘libre de gluten’ bien grande en el frente”. Y sí, lo decía. Pero cuando revisé la letra chica del dorso, en la lista de ingredientes, aparecía “almidón de trigo modificado”.
No era gluten libre. Era un error de etiquetado. O peor: una trampa.
Laura se quedó pálida. “¿Y si no venías conmigo?”, me dijo. Y tenía razón. Porque la etiqueta miente por omisión. Aprendé a leer lo que no dice.
Esa experiencia me marcó. Me hizo entender que el celíaco no puede confiar en lo que ve en el frente del envase. Tiene que ir al dorso, a la letra chica, a los sellos, a los números de registro. Y a veces, ni siquiera eso alcanza.
Por eso cuando leí que ANMAT prohibió la venta de la salsa de tomate libre de gluten marca Profecía, supe que tenía que escribir esto. No para asustar, sino para que estés alerta. Para que no bajes la guardia.
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¿Qué pasó exactamente con la salsa Profecía?
ANMAT prohibió el producto rotulado como “Salsa de tomate libre de gluten” marca Profecía. La medida se tomó por irregularidades que comprometen la seguridad de los consumidores celíacos.
No tengo más datos que esos. ANMAT no especificó si encontraron trazas de gluten, si el producto nunca fue analizado, o si el proceso de producción no garantizaba la ausencia de contaminación cruzada. Lo que sí sabemos es que la autoridad sanitaria consideró que había un riesgo real para la salud de las personas con celiaquía.
Y eso alcanza.
Mirá, yo sé que puede sonar drástico. Pero en celiaquía no hay medias tintas. “Un poquito” sí hace daño. La contaminación cruzada no se ve, y por eso es peligrosa. Una salsa que dice “libre de gluten” pero que no cumple con los controles puede generar desde molestias digestivas hasta daño intestinal crónico. No es un capricho. Es ciencia.
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La pregunta que todos se hacen: ¿y ahora qué hago con la salsa que tengo en casa?
Si compraste salsa de tomate marca Profecía, fijate si dice “libre de gluten” en el envase. Si es así, no la uses. Desechala. No la regales, no la guardes “por las dudas”. Si tenés celiaquía o compartís cocina con alguien que la tiene, ese producto no es seguro.
Y ojo: no estoy diciendo que todas las salsas Profecía estén contaminadas. Estoy diciendo que ANMAT prohibió específicamente el producto rotulado como “libre de gluten”. Eso significa que no hay garantía. Y la duda se pregunta, no se arriesga.
Si no lo dice claro, no lo comas. Ese es mi lema.
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Guía práctica: cómo protegerte cuando un producto “seguro” falla
Acá te dejo los pasos que yo sigo cada vez que aparece una alerta como esta. No son consejos genéricos. Son acciones concretas que aprendí después de años de revisar etiquetas y de ver a pacientes confiar en productos que no eran lo que parecían.
1. Revisá tu despensa ahora mismo
No esperes al finde. No lo dejes para después. Agarrá todos los productos que tengas de la marca Profecía y fijate si dicen “libre de gluten” en el envase. Si lo hacen, separalos. No los consumas.
2. No confíes en el frente del envase
Esto es clave. Muchas marcas ponen “libre de gluten” en el frente pero después en la letra chica aparece “puede contener trazas de trigo, avena, cebada o centeno”. Eso no es libre de gluten. Es un producto que no garantiza nada. La etiqueta miente por omisión: aprendé a leer lo que no dice.
3. Buscá el número de registro y el sello
En Argentina, los productos libres de gluten deberían tener el sello “Sin TACC” otorgado por ANMAT. Pero ojo: no todos los productos que dicen “libre de gluten” tienen ese sello. Y no todos los que tienen el sello son realmente seguros (como vemos con este caso). Igual, es un primer filtro.
4. Consultá la página de ANMAT
ANMAT publica periódicamente listados de productos prohibidos y alertas alimentarias. Si tenés dudas sobre un producto, entrá a su web y buscalo. No es complicado y te puede ahorrar un mal rato.
5. Si tenés síntomas después de comer algo, anotá todo
Llevá un registro de lo que comés y cómo te sentís. Si después de consumir un producto “libre de gluten” tenés dolor abdominal, diarrea, hinchazón o fatiga, anotalo. Eso te puede ayudar a identificar patrones y a saber qué productos evitar.
6. No compartas cocina sin protocolos
Si en tu casa conviven personas celíacas y no celíacas, la contaminación cruzada es un riesgo constante. Usá utensilios separados, tablas de cortar distintas, y no compartas tostadoras ni coladores. La salsa de tomate puede contaminarse si la servís con una cuchara que tocó pan con gluten.
7. Preguntá siempre en los restaurantes
Cuando salís a comer, no te quedes con la respuesta genérica. Preguntá específicamente: “¿Usan salsa de tomate envasada o la hacen acá? ¿De qué marca es? ¿Tiene sello sin TACC?” Si no te saben responder, mejor no arriesgues.
8. Armá tu propia lista de marcas seguras
Yo tengo una tabla en el celular con las marcas que he verificado personalmente. Las voy actualizando cada vez que sale una alerta. No es una lista oficial, pero me da tranquilidad. Te recomiendo que hagas lo mismo.
9. No te confíes porque un producto “siempre fue seguro”
Este caso de Profecía es un ejemplo perfecto. Puede que hayas comprado esa salsa durante años sin problemas. Pero los procesos de producción cambian, los proveedores cambian, y los controles a veces fallan. La seguridad alimentaria no es para siempre: hay que revisarla todo el tiempo.
10. Si tenés dudas, contactá al fabricante
Las marcas serias tienen canales de atención al consumidor. Si un producto no tiene clara su condición de libre de gluten, escribiles o llamalos. Preguntá si tienen análisis de laboratorio que respalden el etiquetado. Si no te responden o te dan respuestas vagas, mejor no lo compres.
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Preguntas que me hacen siempre cuando pasa algo así
¿Tengo que tirar toda la salsa Profecía que tenga en casa?
Sí. Si el producto dice “libre de gluten” y es de la marca Profecía, no lo consumas. ANMAT lo prohibió por irregularidades que comprometen la seguridad. No vale la pena arriesgarse. Si no lo dice claro, no lo comas.
¿Puedo usar la salsa para cocinarle a alguien que no sea celíaco?
Técnicamente sí, porque el riesgo es para personas con celiaquía. Pero yo no lo haría. Si el producto está cuestionado por la autoridad sanitaria, mejor no lo uses para nadie. Además, si compartís cocina, podés contaminar superficies o utensilios.
¿Cómo sé si otros productos de la marca Profecía son seguros?
Por ahora, la alerta de ANMAT es específica para el producto rotulado como “Salsa de tomate libre de gluten”. Pero yo te recomiendo que revises todos los productos de la marca que tengas en casa. Si no tienen el sello “Sin TACC” o si el etiquetado no es claro, mejor evitarlos.
¿Qué hago si ya comí la salsa y tengo síntomas?
Si sos celíaco y consumiste este producto, prestá atención a tu cuerpo. Los síntomas pueden aparecer desde unas horas hasta varios días después. Tomá mucha agua, descansá, y si los síntomas son intensos o no mejoran, consultá a tu médico. No te automediques ni hagas dieta restrictiva por tu cuenta.
¿Dónde puedo ver la lista actualizada de productos prohibidos por ANMAT?
En la página oficial de ANMAT, sección “Alertas alimentarias”. También podés seguir sus redes sociales. Yo las reviso una vez por semana, y cada vez que sale una noticia como esta, la comparto con mis pacientes.
¿Las salsas de tomate caseras son más seguras?
Depende. Si las hacés en casa con tomates frescos y ingredientes que sabés que son libres de gluten, sí. Pero si usás conservantes, especias o caldos que no verificaste, también pueden tener gluten. Nada es seguro hasta que lo revisás.
¿Puedo confiar en las marcas que tienen el sello “Sin TACC”?
El sello “Sin TACC” es un respaldo, pero no es infalible. Este caso de Profecía muestra que incluso productos con ese tipo de etiquetado pueden ser cuestionados. La mejor protección es la información y la revisión constante.
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Leé la etiqueta
Si algo me enseñó mi tía Nélida, que cargaba en la cartera una lista escrita a mano de productos seguros, es que la confianza se gana con información, no con promesas. Ella pasó años sin diagnóstico, comiendo cosas que le hacían mal sin saberlo. Su lista era su salvavidas. Y su frase, “lo que no está claro, no entra”, la repito todos los días.
Cuando compres salsa de tomate, fijate en tres cosas:
- El frente del envase: si dice “libre de gluten”, anotate la marca y el lote.
- El dorso: buscá el sello “Sin TACC” y el número de registro.
- La fecha de la alerta: si es un producto reciente, revisá si ANMAT emitió alguna advertencia.
No es paranoia. Es cuidado. Y en celiaquía, el cuidado no es opcional.
Si tenés dudas sobre este producto o sobre cualquier otro, escribime. Siempre respondo. Porque la duda se pregunta, no se arriesga.
Sofía Bianchi
Nutricionista, mendocina, obsesiva de las etiquetas.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier síntoma o duda, consultá a tu médico o profesional de la salud. La celiaquía la diagnostica un médico; no empezás una dieta sin gluten sin diagnóstico previo.
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