Diputada impulsa adhesión provincial a actualización nacional de alimentos libres de gluten en Santa Cruz

Por Sofía Bianchi, nutricionista especializada en celiaquía
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Me acuerdo de la primera vez que mi tía Nélida me mostró su cartera. No era una cartera común: adentro llevaba una lista escrita a mano, doblada tantas veces que el papel parecía tela. Ahí estaban anotadas las marcas de fideos, galletitas y pan que ella consideraba “seguros”. Esto fue antes de que existieran los celulares con internet, antes de que los supermercados tuvieran góndolas sin gluten. Ella había aprendido a los golpes: después de años de dolor de panza, de médicos que le decían “son nervios”, de análisis que no daban nada. Cuando finalmente le diagnosticaron celiaquía, ya tenía cuarenta y pico. Y se agarró de esa lista como quien se agarra de un salvavidas.
Hoy, cuando leo que la diputada Rocío García presentó un proyecto para que Santa Cruz adhiera a la actualización nacional de alimentos libres de gluten, pienso en la cartera de mi tía. Pienso en todos los celíacos de esa provincia que todavía están armando su propia lista, que todavía dudan en el supermercado, que todavía preguntan “esto es seguro?” y no siempre reciben una respuesta clara.
La noticia es esta: según publicó TiempoSur el 15 de noviembre, la diputada Rocío García impulsó un proyecto para que la provincia adhiera a la actualización nacional de alimentos libres de gluten. El objetivo, dice la nota, es “garantizar el acceso equitativo a estos productos para la población celíaca”. Suena bien, suena a avance. Pero yo, que vivo revisando etiquetas desde que tengo memoria, sé que la letra chica es la que importa.
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¿Qué significa realmente “adherir a la actualización nacional”?
Acá vamos a lo concreto. Cuando una provincia adhiere a una normativa nacional, no es un trámite burocrático más. Es una decisión que impacta directamente en lo que vos, celíaco o familiar de celíaco, encontrás en la góndola del supermercado de Río Gallegos, de Caleta Olivia o de El Calafate.
La actualización nacional de alimentos libres de gluten establece criterios más claros sobre qué productos pueden llevar el logo “sin TACC”, cómo se controla la contaminación cruzada en la producción, y qué información tiene que aparecer sí o sí en la etiqueta. No es un cambio menor: es la diferencia entre comprar un producto que dice “libre de gluten” en letra chica y uno que realmente lo es, con todos los controles que eso implica.
Pero ojo: que la provincia adhiera no significa que automáticamente todos los productos en Santa Cruz cumplan. Significa que la provincia se compromete a aplicar esos controles, a capacitar a los inspectores, a sancionar a quienes incumplan. Y eso, en una provincia extensa como Santa Cruz, con ciudades separadas por cientos de kilómetros, no es tarea sencilla.
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Lo que no te cuentan en los folletos
Mirá, yo soy de Mendoza, y acá también tuvimos nuestro proceso de adhesión. Lo que aprendí en el camino es que una ley es tan buena como su aplicación. Podés tener la normativa más estricta del mundo, pero si no hay inspectores que recorran los supermercados, si no hay laboratorios que hagan los análisis, si no hay un registro actualizado de productos aptos, la ley se queda en el papel.
Y acá viene mi objeción, la que sé que algunos van a discutir: no me alcanza con que la provincia adhiera. Necesito que haya presupuesto asignado, que se capacite al personal de salud, que se hagan campañas de concientización en las escuelas. Porque la celiaquía no es solo un tema de etiquetas: es un tema de salud pública.
Mi tía Nélida solía decir: “Lo que no está claro, no entra”. Y tenía razón. Si la adhesión a la normativa nacional no viene acompañada de información clara para el consumidor, de controles efectivos y de sanciones reales, entonces estamos haciendo lo mismo de siempre: ponerle un cartelito bonito a un sistema que sigue siendo confuso.
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Guía práctica para celíacos en Santa Cruz (y en cualquier provincia que adhiera)
Si vivís en Santa Cruz o estás por viajar allá, y esta noticia te genera expectativas, te dejo una guía paso a paso para que no te agarren desprevenido. Porque la ley puede cambiar, pero la contaminación cruzada no avisa.
1. Conocé el marco legal actual
Antes de la adhesión, Santa Cruz ya tenía su propia normativa sobre alimentos sin gluten. Lo que cambia con este proyecto es que se alinea con los criterios nacionales, que suelen ser más actualizados y estrictos. Buscá en la página de la Cámara de Diputados de Santa Cruz el texto del proyecto. Leelo. Fijate qué dice específicamente sobre etiquetado, sobre análisis de laboratorio, sobre sanciones.
2. Aprendé a leer la etiqueta como si te fuera la vida en ello
Y no es exageración: para un celíaco, una etiqueta mal leída puede significar días de dolor, inflamación, y riesgo de complicaciones a largo plazo. La normativa nacional exige que los productos libres de gluten lleven el logo “sin TACC” en un lugar visible. Pero ojo: hay productos que no tienen el logo y igual son aptos porque no contienen gluten en su composición. La diferencia está en la contaminación cruzada.
Regla de oro: si no dice “libre de gluten” o “sin TACC” de manera explícita, no lo compres. Y si dice “bajo contenido de gluten”, eso no es para celíacos. Es para personas con sensibilidad al gluten no celíaca, que es otra cosa.
3. Verificá que los productos estén en el registro nacional
La ANMAT tiene un listado de productos alimenticios libres de gluten. Cualquier producto que lleve el logo “sin TACC” debería estar en ese registro. Si no está, desconfiá. Podés consultarlo online antes de ir al supermercado.
4. Preguntá en los comercios locales
En Santa Cruz, como en muchas provincias, los supermercados más chicos no siempre tienen góndolas separadas para productos sin gluten. Preguntá al encargado si tienen un listado de productos aptos. Si no lo tienen, preguntá si pueden pedírselo a los proveedores. La ley nacional obliga a los comercios a informar, pero muchas veces no lo hacen porque nadie lo pide.
5. Cuidado con los productos a granel
Este es un punto que me obsesiona. Los productos a granel (harinas, cereales, frutos secos) son un riesgo enorme de contaminación cruzada porque comparten cucharas, recipientes y espacios con productos que contienen gluten. Aunque la normativa nacional los regula, en la práctica es muy difícil controlar que no haya contaminación. Mi recomendación: evitá los productos a granel a menos que estén envasados y etiquetados individualmente.
6. En los restaurantes, la misma regla
Que un restaurante tenga un menú sin gluten no significa que sepa cómo evitar la contaminación cruzada. Preguntá si tienen una freidora exclusiva, si usan tablas de cortar separadas, si el personal está capacitado. Si dudan, no comas ahí. “La duda se pregunta, no se arriesga”, decía mi tía.
7. Armá tu propia lista de marcas seguras
No esperes a que el supermercado tenga un listado. Andá armando la tuya. Cuando encuentres un producto que sea apto y que te guste, anotá la marca, el lote y la fecha de vencimiento. Con el tiempo, vas a tener tu propia “lista de la cartera”, como la de mi tía.
8. Exigí información en las escuelas
Si tenés hijos celíacos, esto es clave. La adhesión a la normativa nacional debería implicar que las escuelas tengan menús sin gluten, que los docentes sepan cómo actuar ante una emergencia, que los kioscos escolares ofrezcan opciones seguras. Si no lo hacen, reclamá. Es un derecho.
9. Participá de las asociaciones de celíacos
En Santa Cruz hay asociaciones de pacientes que trabajan para mejorar el acceso a alimentos sin gluten. Unite. Ahí vas a encontrar información actualizada, apoyo y, sobre todo, gente que entiende lo que es vivir con celiaquía en una provincia donde las distancias son enormes y los precios, a veces, también.
10. No bajés la guardia cuando la ley cambie
Esto es lo más importante. Cuando una provincia adhiere a una normativa nacional, suele haber un período de transición. Los productos que ya están en el mercado pueden seguir vendiéndose con etiquetas viejas. Los controles pueden tardar en implementarse. No asumas que porque la ley cambió, todo es seguro. Seguí revisando, seguí preguntando, seguí desconfiando.
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Preguntas que la gente se hace (y que nadie responde bien)
¿La adhesión a la normativa nacional significa que todos los productos en Santa Cruz van a ser aptos?
No. Significa que la provincia se compromete a aplicar los mismos criterios de control que rigen a nivel nacional. Pero la implementación lleva tiempo, y no todos los productos van a cumplir automáticamente. Seguí revisando las etiquetas como siempre.
¿Los productos importados también tienen que cumplir?
Sí, cualquier producto que se venda en Argentina, sea nacional o importado, tiene que cumplir con la normativa de etiquetado. Pero ojo: los productos importados a veces tienen etiquetas en otro idioma o con información incompleta. Si no está claro, no lo compres.
¿Qué hago si encuentro un producto que dice “sin gluten” pero no tiene el logo de ANMAT?
No lo compres. Y si podés, denuncialo. La falta del logo no siempre significa que el producto no sea apto, pero sí significa que no pasó por los controles que exige la ley. No te la juegues.
¿La adhesión provincial afecta los precios de los alimentos sin gluten?
No necesariamente. Los precios de los alimentos sin gluten suelen ser más altos que los de sus equivalentes con gluten, y eso no cambia con una adhesión normativa. Lo que sí puede cambiar es que haya más oferta, y eso, con el tiempo, podría ayudar a que los precios se estabilicen. Pero no esperes una baja inmediata.
¿Los celíacos de Santa Cruz van a tener más opciones en los supermercados?
Ese es el objetivo. Pero depende de que los fabricantes se adapten a la normativa y de que los supermercados decidan stockear productos aptos. La ley no obliga a los comercios a tener productos sin gluten, solo a informar correctamente sobre los que tienen. La oferta la define el mercado.
¿Qué pasa si un producto no cumple con la normativa?
La provincia debería aplicar sanciones, que pueden ir desde multas hasta la suspensión de la venta. Pero en la práctica, las denuncias son pocas y los controles, escasos. Si encontrás un producto que no cumple, denuncialo en la ANMAT o en la dirección de bromatología de tu municipio.
¿La adhesión incluye a los alimentos que se venden en ferias o mercados populares?
En teoría, sí. Todos los alimentos que se comercialicen en la provincia deben cumplir con la normativa. Pero en la práctica, los productos artesanales o de ferias suelen tener menos controles. Si comprás en una feria, preguntá todo: cómo se elaboró, si hay riesgo de contaminación cruzada, si tienen análisis de laboratorio.
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Leé la etiqueta
Cuando agarres un producto en el supermercado, mirá tres cosas:
- El logo “sin TACC”: tiene que estar visible, con el diseño oficial. Si está en un lugar escondido o con letra chica, desconfiá.
- La lista de ingredientes: buscá trigo, avena, cebada, centeno (TACC) y sus derivados. Pero ojo: a veces aparecen con otros nombres, como “proteína de trigo hidrolizada” o “malta”. Si no estás segura, no lo compres.
- La leyenda “puede contener trazas de gluten”: si aparece, no es apto para celíacos. Punto. No importa si es “un poquito”. “Un poquito, en celíaco, sí importa”.
Y si todo está en orden, pero igual tenés dudas, llamá al fabricante. El número de contacto suele estar en el envase. Preguntá si tienen análisis de laboratorio que certifiquen que el producto tiene menos de 10 partes por millón de gluten. Si no te saben responder, no compres.
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Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. La celiaquía la diagnostica un médico; no empezar una dieta sin gluten sin diagnóstico previo. Ante cualquier síntoma o duda, consultá a tu profesional de la salud de confianza.
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