FDA retira panes y galletas en EE.UU. por alérgenos no declarados que pueden afectar a celíacos

Por Sofía Bianchi, nutricionista especializada en celiaquía (Mendoza)
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La historia que me marcó
Todavía me acuerdo del día que mi tía Nélida llegó a casa con una caja de galletitas que decía “libre de gluten” en letras grandes, bien visibles. Era importada, la había comprado en un dietético del centro de Mendoza, emocionada porque por fin encontraba algo rico para el mate. Esa noche las probamos juntas. A las dos horas, empezó con dolor de panza, distensión, esa hinchazón que ella conocía tan bien. Al otro día, revisé la letra chica del envase: decía “puede contener trazas de trigo”. No estaba declarado como alérgeno principal, estaba escondido en una línea casi ilegible al costado del envase.
Mi tía no volvió a confiar en un producto solo por lo que decía en la tapa. Desde entonces, cargaba en la cartera una lista escrita a mano de productos seguros, con marcas, lotes y fechas. Esa lista me marcó. Me enseñó que la etiqueta miente por omisión, y que hay que aprender a leer lo que no dice.
Hoy, cuando veo una alerta como la que acaba de emitir la FDA en Estados Unidos, no puedo evitar pensar en ella. Porque lo que pasó allá nos puede pasar acá. Y si viajás o comprás productos importados, esto te importa.
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¿Qué pasó exactamente?
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) emitió una alerta sobre el retiro de panes y galletas distribuidos durante el mes de abril. El motivo: contienen alérgenos no declarados en el etiquetado, lo que puede provocar reacciones adversas severas en personas sensibles, especialmente en quienes tienen celiaquía o alergias alimentarias.
La información fue publicada por Infobae el 14 de mayo de 2025, citando la alerta oficial de la FDA. Los productos fueron retirados del mercado voluntariamente, pero ya habían llegado a góndolas y hogares.
Dato verificable: la FDA alertó sobre panes y galletas distribuidos en abril, con alérgenos no declarados que representan un riesgo de reacciones adversas severas.
No se especificaron marcas concretas en la alerta general, pero el mensaje es claro: el sistema de control no es infalible, ni siquiera en un país con regulaciones tan estrictas como Estados Unidos.
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La pregunta que todos se hacen
“¿Puede pasar lo mismo acá?”
Sí. Y no te voy a mentir: pasa más seguido de lo que nos gustaría. La ANMAT tiene sus propios mecanismos de alerta, y de vez en cuando vemos retiros de productos por alérgenos no declarados o por contaminación cruzada. Pero el problema no es solo de los organismos de control. El problema es que muchas veces confiamos en lo que dice el frente del envase y no revisamos el dorso.
Mirá, en mi consultorio recibo pacientes que me dicen: “Pero si dice sin gluten, ¿cómo va a tener gluten?”. Y yo les respondo con la frase que me enseñó mi tía Nélida: “Si no lo dice claro, no lo comas”. Porque “sin gluten” en la tapa no es lo mismo que “libre de gluten” certificado, y “puede contener trazas” no es lo mismo que “no contiene”.
La contaminación cruzada no se ve, y por eso es peligrosa. Un producto puede estar formulado sin gluten, pero si lo fabricaron en una línea que también procesa trigo, el riesgo existe. Y si la etiqueta no lo aclara, vos no lo sabés.
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¿Qué significa esto para un argentino que viaja o compra importados?
Acá va mi ángulo local, porque sé que muchos argentinos viajan a Estados Unidos por turismo, trabajo o estudios, y otros compran productos importados en dietéticos o tiendas online.
Si viajás a EE.UU.: no te confíes solo porque el envase dice “gluten-free”. Revisá siempre la declaración de alérgenos. En Estados Unidos, la ley exige que se declaren los principales alérgenos (trigo, leche, huevo, soja, pescado, mariscos, maní, frutos secos), pero no siempre se declaran las trazas. Si tenés celiaquía, buscá productos con certificación de la Gluten Intolerance Group (GIG) o que digan “certified gluten-free”.
Si comprás importados en Argentina: fijate bien si el producto tiene el rótulo de importación en español. A veces, la información del envase original no se traduce completa, y te podés perder datos clave como “puede contener trigo” o “fabricado en una planta que procesa gluten”. Si no está claro, no lo compres.
Si pedís por internet: revisá la página del fabricante, no solo la del vendedor. Buscá la lista de ingredientes completa y la declaración de alérgenos. Si no la encontrás, escribiles. La duda se pregunta, no se arriesga.
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Guía práctica: 8 pasos para no caer en la trampa de los alérgenos no declarados
1. Leé la etiqueta completa, no solo el frente
El frente del envase es marketing. El dorso es información. Buscá la lista de ingredientes y la declaración de alérgenos. Si dice “puede contener trigo”, “puede contener gluten” o “fabricado en una planta que procesa trigo”, no es seguro para un celíaco.
2. Aprendé los sinónimos del trigo
Trigo no siempre se escribe “trigo”. A veces aparece como “harina de trigo”, “gluten de trigo”, “almidón de trigo”, “proteína de trigo hidrolizada”, “seitán”, “bulgur”, “cuscús”, “farro”, “espelta”, “kamut”. Si no estás segura, no lo compres.
3. Buscá certificaciones, no solo declaraciones
En Argentina, el logo de “Sin TACC” (Trigo, Avena, Cebada, Centeno) es obligatorio para productos libres de gluten. Pero en productos importados, ese logo no aparece. Buscá certificaciones internacionales como “Certified Gluten-Free” (GFCO) o el sello de la Gluten Intolerance Group.
4. Desconfiá de los productos sin etiqueta clara
Si comprás a granel, en ferias o en lugares que no tienen la obligación de etiquetar, el riesgo es altísimo. La contaminación cruzada en estos casos es casi imposible de controlar. Mejor evitarlos.
5. Preguntá siempre, aunque te parezca una obviedad
En restaurantes, panaderías, casas de comida. Preguntá si usan harina de trigo en la misma cocina, si los utensilios son exclusivos, si el aceite se usa para freír productos con gluten. La gente no siempre lo sabe, pero si no preguntás, no lo vas a saber.
6. Llevá tu propia lista de marcas seguras
Yo tengo una tabla en el celular con marcas que he verificado personalmente, con números de lote y fechas. La actualizo cada vez que sale una alerta. No es paranoia, es prevención. Si querés, podés hacer la tuya.
7. No te confíes porque “siempre lo comiste”
Las fórmulas cambian. Los proveedores cambian. Las líneas de producción cambian. Un producto que era seguro el mes pasado puede no serlo hoy. Revisá siempre el envase actual, no el de la vez anterior.
8. Si viajás, investigá antes
Antes de viajar a Estados Unidos o cualquier otro país, buscá en internet listas de productos seguros para celíacos. Hay grupos de Facebook, blogs, aplicaciones. No llegues sin información.
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Preguntas de la gente
¿Puedo confiar en un producto que dice “gluten-free” pero no tiene certificación?
Depende del país y de la marca. En Estados Unidos, la FDA regula el uso del término “gluten-free”, pero no exige una certificación de terceros. Eso significa que el fabricante puede declararlo sin que un organismo independiente lo verifique. Si tenés celiaquía, buscá productos con certificación de la Gluten Intolerance Group (GIG) o la Asociación de Celíacos de tu país. Si no encontrás certificación, revisá la lista de ingredientes y la declaración de alérgenos. Si algo no te cierra, no lo compres.
¿Qué hago si ya compré uno de los productos retirados?
Si compraste panes o galletas importadas de Estados Unidos en abril, revisá el envase. Buscá el número de lote y la fecha de vencimiento. Si coincide con la alerta, no lo consumas. Podés devolverlo al lugar de compra o contactar al fabricante para obtener un reembolso. Si ya lo consumiste y tenés síntomas (dolor abdominal, diarrea, hinchazón, fatiga), consultá a tu médico. No esperes a que los síntomas pasen solos.
¿La contaminación cruzada es lo mismo que tener gluten como ingrediente?
No. La contaminación cruzada ocurre cuando un producto que no contiene gluten en su formulación entra en contacto con gluten durante la producción, el transporte o el almacenamiento. Por ejemplo, si fabrican galletas sin gluten en la misma línea que galletas con trigo, y no limpian bien entre tandas. El producto final puede tener trazas de gluten, aunque no figure en la lista de ingredientes. Por eso es tan importante que la etiqueta aclare “fabricado en una planta libre de gluten” o “libre de contaminación cruzada”.
¿Los celíacos pueden consumir productos que digan “puede contener trazas de trigo”?
No. La recomendación médica es clara: las personas con celiaquía deben evitar cualquier producto que pueda contener trazas de gluten, incluso en cantidades mínimas. “Un poquito, en celíaco, sí importa”. La exposición repetida a pequeñas cantidades de gluten puede causar daño intestinal aunque no haya síntomas inmediatos. No te arriesgues.
¿Dónde puedo consultar las alertas de la ANMAT sobre alérgenos no declarados?
La ANMAT publica alertas y retiros de productos en su sitio web oficial (argentina.gob.ar/anmat). También podés seguir sus redes sociales. Te recomiendo revisar esa página al menos una vez al mes, especialmente si consumís productos procesados. No esperes a que te llegue la noticia por un amigo o un grupo de WhatsApp.
¿Los argentinos que viajan a EE.UU. pueden llevar sus propios alimentos?
Sí, pero con restricciones. La Aduana de Estados Unidos permite ingresar alimentos procesados y envasados para consumo personal, siempre que estén en su envase original y no contengan carne, lácteos o frutas frescas. Si llevás pan o galletas sin gluten, asegurate de que estén bien etiquetados y en su envase cerrado. Llevá también una copia de tu diagnóstico médico por si te preguntan. Pero ojo: no todos los productos argentinos están permitidos. Revisá la página de la CBP (Customs and Border Protection) antes de viajar.
¿Qué hago si tengo síntomas después de comer un producto que decía ser seguro?
Primero, no entres en pánico. Tomá nota de lo que comiste, la marca, el lote y la fecha. Consultá a tu médico de cabecera o a un gastroenterólogo. Si los síntomas son severos (vómitos, deshidratación, dolor intenso), andá a una guardia. Después, reportá el producto a la ANMAT o al organismo de control de tu país. Tu reporte puede ayudar a prevenir que otras personas pasen por lo mismo.
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Leé la etiqueta
Cuando agarres un paquete de pan o galletas, mirá tres cosas:
- La lista de ingredientes: buscá trigo, avena, cebada, centeno, malta, levadura de cerveza, almidón modificado (preguntá de qué fuente), proteína vegetal hidrolizada.
- La declaración de alérgenos: si dice “puede contener” o “fabricado en una planta que procesa”, no es seguro.
- El sello o certificación: en Argentina, el logo “Sin TACC”. En productos importados, buscá “Certified Gluten-Free” o el sello de la GIG.
Si no lo dice claro, no lo comas. Esa frase me la enseñó mi tía Nélida después de años de errores y sufrimiento. No la olvido. Y espero que vos tampoco.
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Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. La celiaquía la diagnostica un médico. No iniciés una dieta sin gluten sin antes haber realizado los estudios correspondientes. Ante cualquier síntoma o duda, consultá a tu profesional de la salud de confianza.
Fuente consultada: Infobae – Alerta de la FDA por alérgenos no declarados: retiran panes y galletas (14 de mayo de 2025)
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